Lectura y Escritura

Una pluma azul

 

 

“La escritura al servicio de la imaginación”®  

(Un proyecto de escritura de relatos policiales)

Por: Verónica Wiedrich

 

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Este proyecto obtuvo una Mención Especial en el Concurso Aulas Sin Fronteras 1999,

que premiaba experiencias innovadoras que promovieran la participación y mejoraran la convivencia.

 

 

OBJETIVOS GENERALES:

 

que los alumnos escriban un cuento policial;

que organicen una antología con sus producciones;

que se reconozcan protagonistas de este proyecto, en tanto autores originales y personales;

que valoren sus capacidades de imaginación, creación y corrección, y aprendan a tomar decisiones en pos de un objetivo propio;

que logren disfrutar de la escritura en tanto proceso creador;

que encuentren utilidad en los contenidos aprendidos previamente y éstos les sirvan para solucionar los problemas de la práctica;

que se consideren parte importante de un grupo que llevará a cabo un proyecto común y que aprendan a negociar aspectos con sus compañeros y con otros integrantes de la comunidad educativa.

 

Encontrarás que a este Proyecto le faltan muchas partes, como: la fundamentación, las metas de logro, los contenidos, las estrategias,  etc. La idea no es abrumarte con datos, sino comentarte ideas.

 MATERIALES: 

 

Se necesitarán hojas de cualquier tipo, hojas de carpeta, lapiceras, los textos literarios ya trabajados, hojas lisas y/o de colores. (Al finalizar se realizará una encuadernación tipo anillado).

 

ACTIVIDADES:

 

Algunas de las acciones previstas para la ejecución de este proyecto son:

 

·       Leer y analizar aspectos del corpus de cuentos ya trabajados: comparar los comienzos; buscar descripciones; observar cómo se logra el suspenso y la sorpresa; descubrir de qué manera habla cada personaje y por qué, etc.

·       Planificar el propio relato. Explicitar el conflicto. Describir completamente a los personajes, ( dotarlos de nombre, edad, ocupación, características  físicas y morales, formas de comportarse y de pensar, etc.). Ubicar la acción en un tiempo y un lugar determinados. Elegir el tipo de narrador.

·       Realizar la primera versión del relato de manera completa, aunque sea breve, (es decir, incluir en lo posible todas las acciones que tendrá su secuencia narrativa).

·       Leer silenciosamente el relato propio y luego leerlo en voz alta a los compañeros.

·       Criticar constructivamente los relatos ajenos y aceptar las sugerencias hechas al propio. Realizar una autocrítica del cuento.

·       Comenzar la corrección del borrador. Seguir la guía propuesta por la profesora, para realizar la corrección paso a paso: revisar la puntuación y los párrafos, controlar las reglas de cohesión para no repetir involuntariamente palabras o ideas; verificar que cada personaje hable y actúe de acuerdo a sus características; verificar la adecuación entre historia y contexto, etc.

·       Realizar sucesivas entregas de borradores, para ir controlando nuevos aspectos: ortografía; verificar que haya por lo menos un breve diálogo y dos descripciones; comprobar la coherencia entre los datos de la historia, etc.

·       Pasar a una nueva instancia de corrección, acercándose a la versión final. Se sugiere: utilizar adjetivos fuertes, describir con calificativos poco comunes , usar términos connotativos , utilizar imágenes y elementos poéticos, etc.

·       Observar y verificar todo el paratexto de los libros que poseen en casa, tomando nota de lo observado.

·       Seleccionar formato (tarea común).

·       Lograr las versiones finales y pasarlas en limpio; (algunos alumnos tendrán más instancias de corrección que otros, de acuerdo a las necesidades).

·       Preparación de las biografías propias; selección conjunta de la primera o tercera persona gramatical.

·       Lectura de prólogos.

·       Elaboración del prólogo. Confección del paratexto. Diagramación, ilustración, título, orden de los relatos, selección de los mismos.

     Entrega del material y confección del ejemplar (anillado).

     Entrega del libro a la Directora de la escuela, previa selección de representantes.

 

TIEMPO: 

 

El proyecto está pensado para llevarse a cabo en cuatro semanas aproximadamente.

Primera semana: Actividades de trabajo con el corpus de cuentos ya leídos y analizados, para extraer conclusiones y observar aspectos específicos.

Segunda semana: Planificación de la escritura, imaginación de la historia. Comienzo de borradores.

Tercera semana: Correcciones de la escritura, sucesivas versiones, versión final.

Cuarta semana: Armado del prólogo, biografías, título, paratexto. Confección del libro.

 

(Estimo que las actividades pautadas para las dos últimas semanas pueden llevarnos algo más de tiempo, quizás tres semanas.).

 

EVALUACIÓN:

 

Se evaluarán los procesos llevados a cabo por cada alumno para corregir su escritura. Se tendrán en cuenta las posibilidades y capacidades de cada uno, sus tiempos y sus intereses.

Se evaluará también la predisposición, las sugerencias, el trabajo en el aula, la creatividad y la imaginación puestas al servicio de la escritura y (viceversa).

Por supuesto, se prestará atención a la versión final, a la prolijidad, a la entrega dentro de los plazos indicados y al cumplimiento de las consignas.

En este proyecto, no se pondrá demasiado interés en la corrección ortográfica, a excepción del uso de mayúsculas, y sí se valorará la puntuación. Se privilegiará la historia, y se tendrán en cuenta algunos aspectos del discurso. El cuento deberá tener descripciones y diálogo, ser coherente y respetar las mínimas reglas de cohesión.

 

PRODUCTO:

 

Este proyecto ambiciona dos productos: uno individual y otro grupal

Producto individual: Se espera que cada alumno logre escribir un cuento de características policiales.

Producto grupal: Los mejores relatos, o todos ellos, integrarán el libro de cuentos de 9no “A”.

 

 

 REFLEXIÓN SOBRE LA PUESTA EN PRÁCTICA DEL PROYECTO.

 

 

Grupo de 9° “A”:  27 alumnos

Duración:  desde el 6 de agosto hasta el 9 de septiembre de 1998

 

Durante la implementación del proyecto y luego de finalizado el mismo surgieron naturalmente auto evaluaciones a mi trabajo, que fueron producto de  la reflexión propia y que abarcaron tanto el rol de autora de la experiencia como el de coordinadora.

Dichas reflexiones giraban -básicamente- en torno a dos ejes. El primero respondía a la cuestión de si había sido posible ejecutar lo previsto, logrando el producto esperado. El segundo eje -no menos importante- intentaba dar cuenta de las modificaciones que debían realizarse al diseño y/o a la implementación, de acuerdo a lo acontecido en el desarrollo de la experiencia.

Esbozaré a continuación los resultados de estas reflexiones.

 

Ejecución de lo previsto:  En la puesta en práctica del proyecto no todo ha sucedido en condiciones óptimas, pero con gran satisfacción puedo afirmar que hemos logrado realizar lo previsto en el diseño, ya que cumplimos con el producto propuesto y con la mayoría de los objetivos. Es decir, finalizamos el trabajo y obtuvimos el libro esperado.

Los alumnos han trabajado mucho y bien. Por supuesto, no todos han aprendido ni progresado de la misma manera

 -es sabido que todos  tenemos diferentes formas de aprender, diversos tiempos, y desarrollamos distintas capacidades-  pero creo que les ha sido útil para conocerse, valorar sus posibilidades, aprender a organizar el trabajo, corregir y mejorar su escritura, dejarse llevar por la imaginación, en fin… Pienso que si bien el resultado final fue muy positivo, lo fue en mayor medida el proceso realizado.

 

Mis alumnos de 9 “A” parecen siempre muy desinteresados por todo, por eso es difícil saber cuáles son sus centros de interés, sus deseos, las cosas que los motivan.

Cuando les hablé por primera vez del proyecto, antes de las vacaciones de invierno, para solicitar su colaboración, en seguida estuvieron de acuerdo pero algunos se mostraron tristes o molestos porque debíamos postergar la lectura de Crónica de una muerte anunciada.

Ese día no hicieron preguntas, pero cuando les volví a hablar de ello expresaron vivamente su interés mediante muchas preguntas, y finalmente lo consideraron viable y aceptaron.

Desde el comienzo se les indicó el tiempo de que disponíamos y cada actividad tenía un tiempo definido que se explicitaba de inmediato. Cuando nos fue posible, flexibilizamos un poco los plazos para dar oportunidad a que cada uno trabajara de manera cómoda y sin presiones, según sus necesidades.

 

 Ya en pleno proyecto, surgieron inquietudes y hubo propuestas  de ambas partes. Algunas se aceptaron por consenso, (por ejemplo, la de escribir en imprenta si eso facilitaba la tarea), y otras fueron descartadas, (como la de escribir relatos periodísticos o con temas no policiales).

El proceso de escritura fue guiado con consignas escritas que yo dictaba y fue realizado paso a paso. (También yo comencé a escribir mi cuento). Las preguntas de los chicos fueron constantes. No alcanzaba a corregir todo y a solucionar sus dudas, así que a veces debía llevarme a casa los trabajos y devolverlos la clase siguiente. Creo que mis guías fueron útiles tanto para planificar como para corregir versiones.

 

Con respecto al libro resultante debo hacer una aclaración: Hemos logrado nuestra antología de cuentos, pero si bien tienen ladrones, asesinatos, policías y condenas, a la mayoría de los chicos les ha costado mucho escribir sobre la investigación policial o detectivesca. Ese “detalle” tan esencial a los relatos policiales ha faltado en sus producciones o se ha visto reducido a unas pocas oraciones.  De acuerdo a esto, yo diría que logramos una obra de relatos con ladrones, asesinos y policías, pero no del todo “policiales”.

Es notable cómo los adolescentes se ven influenciados, (a veces sin ser conscientes de ello), por los medios de comunicación (televisión y diarios fundamentalmente) y por lo que viven en su ámbito social (barrio, familia). En todas sus historias hay asesinatos, maltrato, tiros a granel… Desde el comienzo fue general la tendencia a incluir historias conocidas o vividas parcialmente por ellos, como también personajes reales en sus vidas. (He pedido expresamente que no incluyeran nombres de  compañeros o personas del ámbito escolar, para evitar herir susceptibilidades). Toda la violencia de sus vidas y de su tiempo se ve reflejada en sus relatos. Si quisiéramos ahondar en el tema -lo que no es propósito del presente trabajo- deberíamos analizar el papel del azar y de la gratuidad en los relatos policiales de los chicos, que reflejan, fiel y crudamente, la violencia sin razón, la muerte gratuita, lo fortuito, lo inesperado, lo inmerecido.

 

Las guías resultaron útiles también para mejorar la escritura, acrecentar el léxico, controlar el uso de formas verbales, emplear conectores o diagramar párrafos.

He notado que cuando marcaba errores o cosas a modificar en los borradores, muchos corregían sólo detalles superficiales, aunque unos pocos cambiaron su historia por completo. Tres alumnos realizaron dos cuentos y luego seleccionaron uno para la antología.

Mis expectativas de que los mejores cuentos serían creados por los alumnos con más altas calificaciones no se cumplió totalmente. Me he sorprendido con hermosas historias nacidas de cabecitas que, en las clases de lengua, parecen dormidas;  y fue notable y alentador haber visto el empeño que ponían en los relatos. He visto caras de felicidad al oír mis comentarios como “hermoso cuento!”, y creo que eso nos reconfortaba a todos.

 

 Nadie se preocupó por la nota, a pesar de que atravesamos  el final del segundo trimestre. Se les había aclarado que yo observaría y controlaría permanentemente su escritura y que lo que evaluaría con una calificación sería el trabajo diario.

Al leer los primeros borradores de los cuentos, comprobé que cada chico pasó por problemas diferentes. Mientras algunos escribieron toda su historia de un tirón, otros no sabían cómo comenzar siquiera. Algunos se acercaban con unos pocos renglones escritos y preguntaban: “¿cómo lo sigo?”. Cuando les preguntaba si no tenían la totalidad del argumento en la mente, respondían que sí, pero no sabían de qué forma trasladarlo al discurso.

 

 Mis intervenciones ante los obstáculos.

 

Desde el proceso cognitivo:

 

·      En cuanto a los procesos de aprendizaje, uno de los obstáculos que debimos enfrentar fue, precisamente, que les costaba trasladar a la escritura lo que habían armado en la mente. Lo primero que les pedía era que me contaran oralmente su historia, y luego trataba de hacerlos pensar en la mejor manera de organizar su relato para que resultara atractivo y tuviera sorpresa y originalidad. A veces allí aparecían nuevos personajes, o se les ocurrían posibles acciones a tener en cuenta. (La opinión de los compañeros sobre el cuento propio era muy escuchada y fueron constantes los pedidos de consejos entre pares).  El tercer paso consistía en escribir, de cualquier manera y “con las palabras que usan siempre” la parte que ocasionaba dificultad. Este primer intento se iba modificando y ampliando según los casos.

·      Las descripciones también provocaron algunos inconvenientes. Todas eran del tipo: “Juan es alto, flaco y bueno”. Entonces realizamos algunos ejercicios con el fin de ampliarlas, expresarlas más poéticamente e incluir caracteres más originales o poco frecuentes. Así fue como surgieron unas lindas caracterizaciones de personajes.

 

Desde lo institucional:

 

·      Un obstáculo decisivo fue la pérdida de algunas clases por amenazas de bomba y por fallecimiento de un portero, hechos lamentables que atrasaban las actividades previstas. Por tal motivo, debimos apresurar la marcha hacia el final.

 

Desde lo social y lo personal:

 

·      Cuando escribíamos los borradores  para las biografías personales, algunos chicos manifestaron su deseo de que no incluyéramos sus datos en el libro, a excepción de sus nombres. Entre todos decidimos respetar su deseo, sin exigir una causa explícita.

·      Algunos alumnos padecieron problemas ajenos al ámbito escolar. Tal es el caso de Cecilia, una hermosa personita que perdió a sus tres sobrinos en un incendio, (caso que se vio en TV. y en diarios). Ella estaba elaborando un buen trabajo, pero esta desgracia le impidió pasar su cuento en limpio. Entonces se acercó a la escuela y, en medio del Acto por el Día del Maestro, me preguntó qué pasaría con su cuento. Inmediatamente decidí que era justo que integrara nuestra antología y me propuse pasárselo en limpio, tal como estaba. Ella lo agradeció e indicó el título que debía ponerle.

·      Sin embargo, uno de los principales problemas no tuvo que ver con el proyecto en sí, sino con la imposibilidad de que cada alumno tuviera su antología. Decidí correr con los gastos de las fotocopias y el anillado para el ejemplar que obsequiaríamos a la escuela, y muchos se mostraron muy interesados por conservar ese recuerdo. No obstante, cuando comenté que su costo era aproximadamente de quince pesos, (debido a la cantidad de páginas: más de doscientas), se contentaron con hojear el ejemplar de la escuela antes de que fuera entregado.

 

El aprovechamiento de los facilitadores.

 

·      Algo que muchos considerarían un obstáculo es revertido por mí y tomado como un facilitador: sólo un alumno poseía máquina de escribir (ni hablar de las computadoras). Así que acordamos escribir los cuentos a mano, lo más prolijamente posible. Lo positivo fue que escribieron mucho, algo que suele costarles bastante.

·      La buena voluntad y disposición del grupo para trabajar y realizar las actividades puede considerarse un gran facilitador. No obstante, no voy a negar que algunos escatimaron esfuerzos y no hicieron rendir sus posibilidades al máximo, aunque sí hay que reconocer que todos trabajaron más de lo acostumbrado, (algunos, más de lo que yo misma esperaba).

·      Pudimos negociar aspectos y condiciones y ponernos de acuerdo fácilmente. Por ejemplo: de los chicos nació la idea de que los dibujos que habían realizado en las actividades pudieran ilustrar sus cuentos; idea que fue aceptada. Otro acuerdo fue el título del libro, de ardua negociación. Todos comenzaron a proponer nombres, hasta que Mara dijo: “¿no puede ser Historias que nos pasan a todos?”, y la mayoría lo aceptó de inmediato, bajo la sonrisa tímida y triunfal de la inspirada.

Entre ellos negociaron el orden de los cuentos y se decidieron por el orden alfabético  

de la lista: primero los muchachos.

La última clase reclamaron que leyera mi cuento que -no tan cumplidora como ellos-

aún no estaba terminado. Accedí a la lectura e insistieron para que lo finalizara y lo

incluyera en el libro, y cómo negarme a semejante honor, después de tanta grata tarea

compartida?…

 

 

Posibles modificaciones al diseño y a la implementación.

 

Lo primero que modificaría sería el tiempo destinado al proyecto. Por lo menos se necesita una semana más para el proceso de corrección de borradores.

Hubo acciones  que no registré en el diseño y que se llevaron  a cabo, como la posibilidad de que la ilustración de la tapa del libro estuviera a cargo de los chicos de 8vo año. De los dibujos presentados opcionalmente, los responsables de la antología seleccionaron uno. (Esta acción podría haberse previsto, pero no me parece negativo el hecho de considerar la posibilidad de una apertura o modificación del proyecto sobre la marcha, siempre que ésta no se oponga a los  propósitos  del mismo). Otra posibilidad que no fue tenida en cuenta en el plan original fue la de incluir -a modo de estudio preliminar- los mapas conceptuales que se habían realizado con anterioridad. Como también con ellos habían trabajado mucho, seleccioné los dos mejores y los agregamos.

Otro elemento que consideraría es la posibilidad de realizar las tareas de creación y escritura en ámbitos más variados y agradables. Si bien fue lindo trabajar con música suave en el aula, quizás hubiera sido más placentero y productivo hacerlo un día en la biblioteca, otro en el patio -al solcito- , otro en el comedor disfrutando de un sabroso jugo.

Esto no fue posible, (a pesar de ser pensado previamente), porque la biblioteca es pequeña para tantos alumnos, porque  en el patio desarrollan los recreos y las clases de educación física los alumnos más pequeños, y otros inconvenientes por el estilo.

Otro cambio que intentaría es que no dedicaría las seis horas semanales al proyecto propiamente dicho. Reservaría un par de horas a la semana para reforzar y repasar contenidos ya vistos, ejercitándolos de manera exhaustiva para que se aprovechen al máximo en el proyecto. (P. Ej.,  hubiera sido útil haber reforzado ideas sobre coherencia y cohesión, para que los chicos las emplearan con mayor seguridad en sus textos).

 

Concluyendo…

 

El proyecto que realicé e implementé es un “proyecto sencillo” según lo calificaría Argañaraz, en el que todos los alumnos realizaron el mismo tipo de tareas, cumplieron el lapso limitado para la finalización y donde la diversidad temática fue restringida.

Hubo rigor en la planificación y flexibilidad en la ejecución. Los alumnos han resuelto el problema planteado: escribir un cuento policial para conformar una antología.

Han trabajado con tanto esfuerzo y entusiasmo que he decidido que todas las producciones integraran el libro, (a excepción de dos, cuyas autoras no las  presentaron en la semana fijada, a pesar de haber asistido a la escuela).

Como Onrubia y tantos otros pensadores, entiendo el aprendizaje como un proceso activo que modifica los esquemas de pensamiento del que aprende, y espero -aunque sea en mínimo grado- haberlo conseguido. Considero que la enseñanza es una ayuda al proceso de aprendizaje y que debe favorecer la actividad mental del alumno. Por eso me ubiqué como una guía de las actividades; en varias oportunidades señalé aspectos a modificar, pero los creadores eligieron mantener sus ideas originales, lo que fue totalmente aceptado por mí.

Los relatos logrados no son muy poéticos. Algunos se parecen  más a una crónica policial que a un cuento, pero son ficciones inventadas a veces con mucha creatividad, a pesar de que quizás no le hagan honor al esfuerzo.

Felicité ampliamente a mis alumnos una vez terminadas las obras y recibieron la felicitación personal de la señora Vicedirectora cuando entregaron el ejemplar de sus hermosas Historias que nos pasan a todos de regalo para la institución que abandonaban a fin de año. ¡Qué mejor recuerdo… la literatura sobrevive a los hombres!.

Esas Historias que nos pasan a todos, han sido útiles a mis alumnos y su lectura ha provocado gran satisfacción y placer, precisamente por la valoración del esfuerzo realizado.

Nunca el arte es inútil, querido Wilde. En tanto provoque sensaciones, nunca será inútil.

 

 

Autora y coordinadora de la experiencia: Megoty.

 


 Uno de los mapas conceptuales logrados:

 

   Mapa conceptual sobre el relato policial

 

Presentando junto a dos alumnas nuestros libros en una Muestra de Puestas Innovadoras, en una Escuela del distrito. El mismo proyecto fue llevado a cabo con 9° B, de donde surgió el libro: Historias de crimen, robo y suspenso, por Los sospechosos de siempre (en alusión al propio 9° B, curso muy conflictivo).

 

 

Libros de relatos policiales de alumnos secundarios

 

 

 

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